1. Quitar agroquímicos

Agua y bicarbonato de sodio

Lo ideal, claro está, es conseguir frutas y verduras cultivadas orgánicamente. El primer paso, recuerden, es proponérselo; luego, averiguando y con paciencia, se llega al dato justo.

Pero mientras tanto, les comparto un método sencillo, que elimina gran parte de los agroquímicos presentes en los vegetales provenientes de cultivo intensivo.

Consiste en dejarlos en remojo en una solución de agua y bicarbonato (aproximadamente una cucharada por medio litro) alrededor de 15 a 20 minutos. Luego enjuagarlos bien, secarlos y guardarlos.

2. Material de los utensilios

Olla de vidrio

El material de aquello con lo que nuestro alimento entra en contacto es muy importante, dado que puede existir desprendimiento de moléculas de los utensilios.

Tal es el caso del aluminio, que deberíamos evitar su uso habitual, optando por materiales más nobles como ser, por ejemplo la cerámica, vidrio, enlozado (únicamente en buen estado) o acero inoxidable.

Esto vale no sólo a la hora de calentar nuestros alimentos, sino también al llevarlos al refrigerador.

3. Manipulación de hojas verdes

Cuchillo con buen filo

Si pudiésemos elegir con qué cortar las verduras de hoja, entre un cuchillo con filo aserruchado y otro liso y bien afilado, debemos preferir sin duda el último, evitando así la ruptura de las fibras vegetales previa al corte.

Siempre que les agreguemos limón u otro cítrico, o combinándolas con tomate u otro alimento rico en vitamina C, también estaremos no sólo retrasando la oxidación, sino favoreciendo la absorción del hierro cuando las consumamos.

4. Minimizar pérdidas de nutrientes

Es preferible cocinar nuestros vegetales al vapor que hirviéndolos, ya que de esta última manera, habrá migración de micronutrientes al medio acuoso, resultando un alimentos menos nutritivo.

Cuando utilizamos el vapor, no sólo habrá menos pérdidas en materia de nutrición, sino que ganaremos en color y sabor.

5. Disminuir los aditivos en las frutas secas

Lo mismo que dijimos anteriormente: aspiremos a comprarlas orgánicas. Pero, ¿qué hacer si contamos, por ejemplo, con unas pasas de uva que no lo son? Lo primero es mirar los ingredientes, en cuyo caso lo más probable es que diga que contiene dióxido de azufre (sulfitos). Si las compramos sueltas, no contando con lista alguna, asumiremos que lo tienen, y procederemos a dejarlas en remojo, por una hora, en una solución de agua y jugo de limón (1 cda de jugo por 1 litro de agua).

Podemos aprovechar, y eliminar también la vaselina que muchas veces les agregan, sencillamente entibiando el agua. Notaremos al rato, que se ha formado una película de grasa en la superficie. A continuación, descartar el líquido, enjuagar y consumir, o bien guardarlas en la heladera por aproximadamente 2 ó 3 días.

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