Por qué los utilizo

Si me preguntasen por qué utilizo condimentos en mis preparaciones, respondería que tengo tres claras razones al respecto: la gastronómica, la nutricional y la terapéutica. Aunque en realidad, si hilamos un poco más fino, la correcta nutrición es en sí misma terapéutica.

Gastronómica. Un mismo plato, condimentado en una ocasión por el condimento a, y en otra por el b, resulta en dos vivencias diferentes. Con esto quiero decir que realmente un condimento es capaz de transformar la esencia de un plato.

Nutricional. Las proporciones de minerales contenidas en la gran mayoría de los condimentos que solemos utilizar es impactante.

Terapéutica. Muchos poseen cualidades antiparasitarias. Otros destacan por sus efectos antiinflamatorios. También distinguimos aquellos con capacidades termogénicas, o sea de estimular la producción de frío o de calor en el organismo. Y así podríamos continuar enumerando.

En los párrafos que siguen, haremos un escueto recorrido explorando algunos condimentos que utilizo frecuentemente.

Mineralizantes

Tomemos el calcio (Ca). En el siguiente cuadro contrastaré el contenido del mismo de dos condimentos ampliamente utilizados en nuestra cocina, con dos alimentos cuya popularidad al respecto es bien conocida: las almendras y las semillas de sésamo. Pero en ambos casos, no olvidemos, debemos tener en cuenta la presencia de antinutrientes que deben ser debidamente desactivados.

Alimento mg Ca / 100 gr
Almendras 236
Semillas de sésamo 975
Orégano 1597
Albahaca 2240

Si bien las cantidades utilizadas suelen ser pequeñas, la adición diaria de estos condimentos a nuestras comidas, estarían proporcionando un aporte asegurado y regular de micronutrientes (no sólo calcio, que fue a modo de ejemplo)

Otra forma de utilizarlos, podría ser elaborando un té, teniendo en cuenta que mediante decocción logramos extraer mayor cantidad de calcio que por medio de una infusión.

Antiinflamatorios

Son muchas las especias que portan, en su entramado químico, compuestos con capacidades antiinflamatorias.  Veamos algunas, que en lo personal utilizo asiduamente:

Raíz de cúrcuma fresca

La cúrcuma. Esta raíz puede ser utilizada tanto seca y molida (polvo), como fresca( rallada o troceada). Su poder antiinflamatorio se potencia si la combinamos con pimienta negra (aumentando así su biodisponibilidad) y acompañada de una grasa o aceite (que mejora su absorción).

La curcumina, su principio activo, tiene además otros destinos terapéuticos muy interesantes y ampliamente estudiados.

Jengibre fresco y seco

Jengibre. Al igual que la cúrcuma, a esta raíz podemos hallarla fresca o en su versión seca y molida. Tal como remarcamos en el punto anterior, su capacidad antiinflamatoria no es, por lejos,  la única.

En bebidas o en comidas, su adición confiere un matiz picante acompañado por alimonadas fragancias.

Albahaca fresca

Albahaca, romero, tomillo, orégano, menta y cilantro. Todos ellos tienen principios activos con propiedades en este ámbito.
Una buena manera de aprovecharlos, es macerándolos en un -buen- aceite de oliva vírgen (preferentemente en frasco de cristal oscuro), por no menos de 15 días, y luego utilizarlo para condimentar nuestros platos.
Tengamos en cuenta que las concentraciones de micronutrientes serán mayores al haber sido deshidratados.

Antimicrobianos y algo más: un buen dúo

Canela

Canela y jengibre. Sugiero tenerlos a mano, ya que la combinación de ambos, resulta sumamente agradable al paladar, ya sea en un té, o bien como condimentos aliados para un plato dulce.

Además de destacar por sus efectos antimicrobianos, los dos son reconocidos estimulantes de la circulación sanguínea, y por ello, muy apropiados en fríos días invernales.

Té de jengibre y canela

A más conocemos las propiedades de los alimentos que consumimos, más apropiado el uso que podemos hacer de los mismos.

Shares