El dulce en las sociedades industrializadas

Un rasgo común a la gran mayoría de los seres humanos que vivimos en sociedades modernas e industrializadas, es la adicción a los dulces. Y digo ‘adicción’ porque no los necesitamos desde un nivel fisiológico saludable, sino desde un metabolismo acostumbrado -desde el comienzo- a su constante presencia, y no con carácter estacional, como lo fue para nuestros ancestros (que plasmaron en nuestros genes lo que hoy necesitamos).

‘’ Si no como algo dulce, me pongo ansioso’’

‘’ Necesito algo dulce’’

Una anécdota personal, que representa muy bien este panorama: cuando viene a casa un amiguito de mis hijos, muy acostumbrado al azúcar y las harinas, después de varias horas siempre termina pidiéndome por favor si no le daría una cucharadita de miel, a lo que suelo responder: ‘’Mejor come una fruta’’.

Un encuadre para ir transformando esta situación podría incluir:

Tomar conciencia. Saber que comer dulces indiscriminadamente varias veces al día, todos los días del año (seguir proyección por décadas) no es gratis para nuestra salud. El tenerlo en cuenta, es el primer paso.

Moderar las cantidades. Tres niveles de acción: 1) Si mi paladar necesita tal cantidad de endulzante para poder satisfascerse, empezaré poniéndole un poquito menos durante, por ejemplo, una semana, y proyectando este procedimiento reduccionista en el tiempo. 2) Lo mismo con las porciones de las ingestas dulces. 3) Y lo mismo con la frecuencia de dichas ingestas.

Considerar otras opciones. Por ejemplo, si siempre desayuno o meriendo algo dulce, voy a considerar cambiarlo por alguna posibilidad salada o neutra.

Endulzantes: cuáles y cómo

Micronutrientes: acompañantes necesarios

Miel de abejas

Preferir aquellos endulzantes que traen consigo un aporte nutricional. En general, éste se tratará de micronutrientes (minerales y vitaminas), los cuales favorecen el metabolismo del mismo.

Azúcar integral mascabo

Algunos endulzantes fáciles de conseguir: miel cruda, azúcar mascabo, azúcar de coco (índice glucémico bajo). 

Azúcar de coco (I.G. 35)

Otro que suelo utilizar, es el dulce de dátiles (casero) que además de micronutrientes aporta fibra. 

Dulce de dátiles

Si la receta lo permitiese, también podría ser una fruta fresca o deshidratada.

Contexto del dulce: evitar picos glucémicos

Fibra. Siempre trataremos de que el sabor dulce venga en un contexto que contenga fibra. El mejor ejemplo que nos pone la Naturaleza al respecto, son las frutas.

Entonces, si estoy haciendo algo de repostería, debería incluir alguna harina que la provea.  Si estoy elaborando un postre cremoso, incluir alguna fruta ya garantiza dicho aporte.

Materia grasa. Si el dulce viene acompañado de una fuente de grasas buenas, ello retrasará, también, el paso de ese azúcar a la sangre.

Algunos ejemplos de este tipo de grasas: aceite de coco, yema de huevo, frutos secos, palta, ghee o mantequilla, manteca de cerdo.

Resumiendo

En cuanto a lo dulce en sí mismo

  1. Cantidad de endulzante. Ir bajando, organizadamente, las cantidades de dulzor que necesitamos para satisfascernos, y así estaremos  reeducando nuestro paladar.
  2. Porciones y frecuencia. Moderar las porciones y la frecuencia de las mismas.
  3. Elección. Elegir correctamente los endulzantes.
  4. Combinación. Combinarlos con alimentos que aporten fibra y/o grasas saludables.

Y abrirnos a considerar otras opciones que no sean dulces.

Metas claras y cortas, mantenidas en el tiempo, logran grandes resultados.

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