Paso a paso

Los grandes cambios y de golpe, por lo general no duran. Puedes tener toda la voluntad del mundo, ser súper disciplinado, y sin embargo, a la larga, lo que se dio de forma abrupta, tiene altas chances de diluirse del mismo modo. Quizás haya personas que sí funcionan bajo esos parámetros, pero yo no tuve el gusto aún de conocerlos.

Por eso te propongo que hoy mismo empieces a dar pequeños pasos hacia una mejor calidad de vida en cuanto a tu salud. Recuerda que cada paso te acerca a tu objetivo. No pienses en la meta final, piensa sólo en el paso.

Un cómo que funciona

Si bien no es la única forma de encarar un cambio, claro está, da buen os resultados y es la que hoy te propongo.

Tus herramientas serán:

DECISIÓN FIRME. Esta es, ni más ni menos, que el combustible que propulsa el cambio. Es la clave de todos los éxitos, pequeños o grandes, que el ser humano alcanza. La decisión con que encaras tu proyecto es directamente proporcional al alcance del mismo.

PLAZO CONCRETO. Mantendrás el cambio elegido por un plazo concreto. Te sugiero, por ejemplo, que sea un mes. Durante ese período, queda vedada la posibilidad de dar marcha atrás. Después re-evaluarás la renovación o no del autocontrato.

Un ítem, un paso

Elige un ítem de la siguiente lista, y abócate a producir el cambio en ese punto durante el lapso temporal concreto que has decidido.

Sal. La sal común de mesa (cloruro de sodio aislado), sustancia creada por el ser humano, genera múltiples desbalances, de los cuales seguramente estás familiarizado con la hipertensión arterial. Tienes dos opciones. Traer piedras de sal de una salina cercana, o comprar sal de roca (ninguna es cloruro de sodio aislado, sino un conjunto sinérgico de minerales).

Agua. Invierte en un purificador o bien en agua envasada en vidrio. Si actualmente tomas agua embotellada en plástico, te recuerdo (o informo) que existe una amplia variedad de sustancias químicas que pasan al medio acuoso, actuando como disruptores hormonales dentro de nuestro organismo. Las implicaciones de esto, a la larga, pueden ser serias. Si por el contrario estás tomando del grifo, ten en cuenta que el cloro es altamente perjudicial para tus bacterias intestinales (responsables de muchísimas áreas de tu salud).

Aceite. Consumir aceites vegetales refinados (con excepción del de coco) es una de las mayores amenazas para la salud humana, lo sepas o no, lo creas o no. Te propongo por este mes que condimentes tus verduras, crudas o cocidas, con aceite vírgen de oliva.

Yerba. Si tomás mate, comprá yerba orgánica. Si sos un asiduo tomador de esta bebida nacional, y hasta ahora elegiste yerbas fumigadas con agroquímicos, sabé que cada sorbito de mate le estuvo jugando en contra a tu salud. Al no estar ‘frenados’ ni por fibras ni por grasas, estos tóxicos tienen especialmente fácil y rápida la entrada a tu torrente sanguíneo.

Romper la inercia para dar el paso

El poder de la inercia (que no es quebrado) lleva a las personas a vivir vidas mediocres. Cada vez que salimos de la zona de confort, esa molestia que experimentamos es en realidad una señal de crecimiento, de que estamos expandiendo nuestra realidad. Así que no esperes no sentirla; suele ser parte –inicial-  del proceso de cambio, y muy por el contrario, alégrate de que estás mejorando tu vida.

Si quieres, puedes. Punto.

 

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