Prestar atención a ciertos aspectos de tu personalidad, puede facilitar que transites los cambios que necesitás generar. Hoy analizamos algunos puntos clave.

A la hora de emprender un verdadero cambio de hábitos, resulta de gran ayuda poder detectar el estado de ciertos aspectos de nuestra personalidad. El lograr ser conscientes de las herramientas que tenemos para encarar el cambio deseado, sin duda facilitará la concreción del mismo. En este sentido es que cobra especial relevancia que examinemos cuán conformistas solemos actuar en nuestro diario vivir; y es a tal fin, que resulta entonces útil revisar el impacto emocional que tienen los siguientes dos conceptos a nivel personal:

  • La aceptación social. ¿Actuamos buscando constantemente el visto bueno de los demás?, ¿Cómo nos sentimos si hacemos, decimos o pensamos cosas difrerentes al promedio circundante?. Si decidimos confinar nuestra existencia a la estrecha zona de lo ‘socialmente esperado’ estaremos decidiendo, transitivamente, obtener resultados que muy posiblemente no se hallen sintonizados con nuestras necesidades más profundas. Por ello, se torna vital que aprendamos a detectar las prioridades detrás de nuestras decisiones, o dicho de otro modo, en qué posición suele estar la brújula que nos guía, en el ¿‘cómo me verán’ o en el ‘cómo me siento’?.
  • El riesgo. La trillada frase que todos conocemos (‘el que no arriesga, no gana’) es muy cierta si analizamos las cualidades capaces de favorecer o entorpecer el proceso de un cambio profundo de hábitos. Todo lo nuevo (lo que no hemos experimentado) provoca ineludiblemente sensación de incertidumbre, que sólo podremos transitar si nos permitimos arriesgarnos (vivir lo que desconocemos).

Ambos puntos son escudriñables hasta avistar, en alguna instancia, al protagonista de esta entrada: el conformismo. Quien se conforma habitualmente, ha masterizado priorizar lo que los demás esperan de su persona tanto como su capacidad de sortear toda decisión que implique algún riesgo o experiencia genuinamente nueva. Asimismo, el experto conformista, nunca busca con profundidad ni dentro ni fuera de sí. Sólo aquellos comprometidos a encontrar lo que necesitan realmente, lo van logrando.

Si bien la paleta de cualidades que favorecen (o no) un cambio de hábitos es muy amplia, la sola posibilidad de detenernos a observarnos, siempre arrojará mayor claridad sobre el asunto de nuestro foco.

La próxima vez que estés transitando un cambio de hábitos, recordá encender la luz de alerta y preguntarte desde dónde lo estás haciendo: ¿pincelando tu andar con visos de autonconformismo o bajo la genuina luz del discernimiento individual?

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